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Buenaventura quiere paz con acción inmediata del Estado

Encuentros Regionales para la Paz – 2015

El XVII Encuentro Regional para la Paz realizado en Buenaventura los días 10 y 11 de septiembre fue el escenario en el que la población del puerto demandó acciones del Gobierno Nacional y presentó sus propuestas para que la construcción de la paz estable y duradera sea una realidad.

El auditorio Comfamar, ubicado en el centro de la ciudad, reunió a más de 200 representantes de las comunidades afro e indígenas, de los jóvenes, las mujeres, la comunidad LGTBI, la Iglesia Católica, los concejos comunitarios, los gremios, las universidades y las entidades del Estado, entre otros; en un diálogo de alto nivel, donde se expusieron los argumentos para que se tome en cuenta a las comunidades en los procesos de desarrollo. Las argumentaciones fueron contundentes.

El sentido del territorio

Durante el encuentro se abordaron a profundidad temas como el desarrollo rural; las drogas y cultivos de uso ilícito; la participación política; las víctimas; las mujeres; los jóvenes; la cultura, arte, raza, racismo y la justicia transicional. La autonomía, la tierra y territorio fueron transversales a este diálogo, la consigna “El territorio es la vida y la vida no es posible sin territorio” unió repetidamente a los asistentes.

Se escucharon numerosas peticiones de los participantes como la hecha al Embajador de Noruega, Lars Vaagen, en la que un asistente le dijo “necesitamos que usted nos ayude para que haya una política coherente del Gobierno con el pueblo, porque no se puede hablar de erradicar la pobreza cuando por otro lado están destruyendo nuestros territorios con la minería legal… la minería rompe el tejido social y desarticula el trabajo organizativo”.

Los concurrentes también demandaron medidas inmediatas frente al narcotráfico: “el narcotráfico está comprando la conciencia de nuestros líderes, permea todos los espacios, todas las esferas y está cambiando la vocación económica de nuestro pueblo y de nuestros suelos, porque nuestros suelos no son para sembrar coca ni marihuana y para recuperarlos necesitamos ayudas técnicas, semillas tradicionales, para recobrar la economía local”.

Los participantes del Encuentro reconocieron que tienen mucho por hacer desde sus hogares para restablecer el equilibrio social y la valoración de su propia cultura, pero manifestaron que se sienten solos, porque no perciben que exista un Estado garante de derechos ya que la región está cooptada por las prácticas ilegales y la población -con necesidades básicas sin satisfacer- no tiene forma de protegerse. Por ello pidieron compromiso de la clase política y económica para dejar de estar supeditados a esta dinámica.

Los asistentes también demandaron que, aunque el Gobierno Nacional está implementando acciones como el programa “Todos somos pacífico”, se debe propiciar la concertación con las comunidades afro e indígena, para que dicho proyecto proporcione algún grado de solución, acompañada de una veeduría efectiva, para que lo invertido en este programa no caiga en manos de las mafias y la corrupción.

Los retos y propuestas

El ERP Buenaventura permitió conocer las resistencias a los diálogos que se adelantan con las FARC y la falta de confianza en el Estado, pero también que las comunidades están esperando acciones concertadas y acordes a su cultura y tradiciones, para volver a sentirse parte importante del país y recuperar la confianza perdida. Por su parte, los bonaverenses entregaron su visión del territorio que para ellos es mucho más que tierra; es una composición de múltiples elementos: la tierra misma, los ecosistemas fluviales, las tradiciones y saberes ancestrales, sus proyectos y perspectivas de vida y su concepción del buen vivir, relacionado con formas propias de productividad, de relacionamiento y con las cosmovisiones de los pueblos negro e indígena.

Los participantes en las mesas de trabajo del ERP Buenaventura pidieron que el Estado colombiano, ayudado por lo que se acuerde en La Habana, realice acciones para desmontar las economías criminales en el territorio, en varias fases: desvincular el ejercicio político de la ilegalidad generando mayor vigilancia y mecanismos de veeduría de los recursos públicos; desmonte de las denominadas “bacrim”, con control policivo efectivo; políticas para la juventud ya que el 40% de la población de Buenaventura es joven y requieren alternativas pertinentes, acordes a su vocación productiva y cultural, como lo expresó uno de los integrantes del movimiento juvenil “aquí no todos nacimos para ser empleados del puerto o integrantes de un grupo armado”.

A lo anterior se suma la petición de hacer efectivo el desarrollo para la región -con satisfacción de servicios básicos, educación pertinente y de calidad, entre otros- para así movilizar a la sociedad hacia la construcción de paz. Propusieron un espacio mixto entre las comunidades étnicas para discutir y acordar cómo realizar esas acciones; exigieron garantías para la consulta previa y sobre todo la afirmación de su cultura (nociones del territorio, tradiciones, forma de producción etc.) como la gran apuesta que permitirá contrarrestar los procesos exógenos que dañan el territorio y las practicas ilegales.

Este encuentro dejó ver que hay procesos de organización fuertes (Comunidades étnicos y territoriales, el PCN, las expresiones juveniles, la iglesia católica, las mujeres, las víctimas, los concejos comunitarios, los maestros, etc.) que se orientan por la demanda de reparación del Estado y buscan garantizar la satisfacción de los derechos fundamentales. Pero también con la convicción firme de que en Buenaventura existe el capital humano y el talento para aprovechar las riquezas del territorio, desde su cultura y saber ancestral.

Los ERP son una iniciativa de la Ruta Pacífica de las Mujeres, la Red Nacional de Programas Regionales de Desarrollo y Paz (Redprodepaz), la Red de Iniciativas y Comunidades de Paz desde la Base y la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, para aportar en las regiones información y análisis sobre las negociaciones que adelanta el Gobierno Nacional con las FARC-EP. Además, constituyen una oportunidad de escucha de las agendas de las comunidades en la construcción de paz territorial y del trabajo que están adelantando hace muchos años, preparándose frente a un eventual fin del conflicto. Este año los ERP han tenido lugar en Arauca (Arauca), Caucasia (Antioquia), San Carlos (Antioquia) y en Sibundoy (Putumayo), y en Buenaventura.

El Encuentro Regional para la Paz en Buenaventura contó con la coordinación y los saberes de la Ruta Pacífica de las Mujeres.